Cómo reconocer un buen AOVE sin ser experto
No hace falta ser catador profesional para distinguir un buen aceite de oliva virgen extra.
Conocer algunas claves sencillas es suficiente para evitar errores comunes y elegir un AOVE de verdad.
1. Empieza por el origen (y no por el precio)
Un buen AOVE siempre indica su origen:
-
variedad de aceituna
-
zona de producción
-
campaña o año de cosecha
Si el aceite no da esta información, probablemente no tenga nada especial que contar.
2. El color no es lo más importante (pero dice cosas)
Aunque el color verde intenso llama la atención, no es un criterio definitivo por sí solo.
Aun así, los AOVE de cosecha temprana suelen presentar:
-
tonos verdes o verde-dorados
-
aspecto brillante y vivo
El color acompaña, pero no decide.
3. El aroma lo delata todo
Al oler un buen AOVE deberías notar:
-
aceituna fresca
-
hierba recién cortada
-
hoja, tomatera, almendra verde
Si no huele a nada, tampoco sabrá a nada.
4. Amargo y picante no son defectos
Este es uno de los errores más comunes.
Un buen AOVE puede:
-
amargar ligeramente
-
picar al final de la garganta
Eso no significa que esté “fuerte” o “pasado”, sino que es rico en polifenoles, antioxidantes naturales responsables de su estabilidad y beneficios.
5. La botella importa (más de lo que parece)
Un AOVE de calidad se protege de la luz y el calor.
Busca:
-
botellas oscuras
-
cierres seguros
-
estuches protectores en envíos
El aceite es un producto vivo. Si no se cuida, pierde calidad rápidamente.
6. No es un aceite para todo
Un AOVE premium está pensado para:
-
tomar en crudo
-
realzar platos sencillos
-
aportar aroma y carácter
No es un aceite para freír a diario.
Su valor está en cómo transforma lo simple.
En resumen
Reconocer un buen AOVE no es cuestión de tecnicismos, sino de prestar atención a:
-
su origen
-
su aroma
-
su sabor
-
y cómo se presenta
Un buen aceite no busca gustar a todo el mundo, sino expresar lo mejor del fruto y del momento en que fue recogido.